Conducción en condiciones meteorológicas adversas

Conducir es en realidad una tarea compleja que requiere ciertas habilidades y conocimientos para el manejo del vehículo. Los conductores con experiencia en ocasiones se dejan llevar por un exceso de confianza, pero hay situaciones en las que hay que estar especialmente alerta, como es el caso de la conducción en condiciones meteorológicas adversas.

Cada día es diferente, aunque el trayecto que se haga sea el mismo. A pesar de conocer perfectamente el trazado siempre puede haber imprevistos y cualquier elemento inesperado como un tramo en obras, un vehículo averiado, un animal que se cruza…, puede ocasionar un accidente.

Y por mucho que conozcamos el trayecto, el tiempo puede ser cambiante, por eso es importante conocer las condiciones climáticas de las horas en las que se va a estar al volante. En este artículo se repasan las condiciones meteorológicas adversas más comunes para ver de qué manera actuar.

Condiciones meteorológicas adversas: precaución, lógica y reducir la velocidad

Resulta fundamental tener en cuenta la adherencia por las superficies en las que se circula, así, así como la visibilidad. Tan decisivo es ver, como ser vistos. No vale sólo con controlar uno de estos aspectos. Se debe circular extremando la precaución y procurar disponer de la antelación suficiente como para poder reaccionar con garantías ante situaciones de peligro.

Cómo actuar ante:

Bancos de niebla

  • Lo primero, será encender las luces antiniebla; únicamente los faros delanteros con niebla ligera y los traseros si la niebla es densa. Hay que tener en cuenta que si se conectan las luces traseras sin haber niebla destacada, probablemente se estará deslumbrando a quienes circulen por detrás.
  • No es recomendable encender las luces largas por el efecto pantalla que hará que rebote la propia luz en la niebla y deslumbre. Por lo general, las luces de carretera son más efectivas.
  • Se debe aumentar la distancia de seguridad con el coche de delante, ya que la calzada estará húmeda y puede haber falta de adherencia.
  • Es importante reducir la velocidad y adaptarla al campo de visión para que, si fuera necesario, se pueda detener el vehículo con seguridad. A veces las condiciones adversas no se pueden controlar y es mejor no arriesgar.
  • Tomar como referencia las marcas viales para delimitar el carril y, si la situación es muy complicada y no se pueden ver, es mejor buscar un lugar seguro y detener el vehículo.

Lluvia

  • Si ha empezado a llover recientemente, mucho cuidado con esas primeras gotas, ya que al unirse a la suciedad de la calzada pueden hacerla muy resbaladiza.
  • Es fundamental aumentar la distancia de seguridad para así evitar colisiones. La pérdida de adherencia es inmediata y la distancia de frenado aumenta en consecuencia. Además, estar muy pegado al coche de delante puede provocar que la cortina de agua que desprende impida ver todavía más la calzada.
  • Utilizar la ventilación del coche para desempañar la luna con aire potente y caliente dirigido al cristal delantero es otra práctica útil, así como conectar la luneta térmica para la visión trasera. Es mejor ser paciente y no intentar desempañar los cristales con la mano.
  • Para evitar el aquaplanning, es preferible soltar el acelerador con suavidad para que el neumático pueda «secar» la carretera. Se trata de no perder adherencia y mantener con firmeza el volante evitando hacer movimientos bruscos. Sólo hay que frenar en caso de necesidad, si el vehículo dispone de ABS, se evitará el bloqueo y el ESP ayudará a controlarlo.

Nieve en la calzada

  • Al igual que con la lluvia, los primeros copos de nieve son los más peligrosos, ya que al mezclarse con la suciedad dan lugar a una pasta resbaladiza.
  • Hay que encender siempre las luces de carretera y, si la nieve es copiosa, utilizar las luces antiniebla. También en este caso hay que tener precaución y evitar deslumbrar a otros conductores si la nieve que cae no es demasiado fuerte. Es fundamental adaptar las medidas a las condiciones meteorológicas adversas, no hay ni que pasarse, ni que quedarse cortos.
  • Conducir con suavidad y sin brusquedades, todas las acciones deben ser progresivas y hay que controlar la velocidad. No es recomendable en estas condiciones superar nunca los 80 km/h. Es importante evitar acelerones bruscos y frenazos repentinos, controlar la adherencia es vital.
  • Usar gafas de sol si la nieve aparece combinada con sol puede resultar muy útil, ya que un alto nivel de reflectancia puede dificultar la visión. Se recomiendan gafas polarizadas y homologadas para la conducción. Su utilización, además, evitará cansancio y fatiga de la vista.
  • Si se circula por vías de dos carriles o más por sentido, con estas condiciones meteorológicas adversas, lo mejor es permanecer en el carril derecho. Dejar libre el carril izquierdo facilitará el paso a vehículos como quitanieves, emergencias, guardia civil y policía.

Presencia de hielo y placas

  • Precaución extrema si no hay más remedio que circular con hielo en la calzada. Así pues, es una de las condiciones meteorológicas adversas más peligrosas, ya que en muchos casos no se puede apreciar. La aparición de hielo puede suceder tanto por bajada de temperatura generalizada, como en lugares de sombra, puertos de montaña, etc. Un componente que lo hace más peligroso que la nieve es que tarda mucho más tiempo en desaparecer y es bastante más «traicionero».
  • Es muy importante reducir drásticamente la velocidad y sujetar el volante sin moverlo bruscamente para no perder el control. Siempre hay que evitar pisar el acelerador y el freno y buscar salir rápidamente de la placa en cuanto se pueda.
  • Se recomienda utilizar marchas largas para evitar que las ruedas giren bruscamente. Si lo hacen, será más fácil patinar y salirse de la calzada.
  • Si se ha perdido el control, ante todo hay que conservar la calma, no frenar ni acelerar, sólo deslizar y, con movimientos suaves de volante, intentar controlar la situación. Una vez que se recupere la estabilidad y los neumáticos se agarren al pavimento, se volverá a tener el control.

Viento frontal y lateral

  • Esta es otra de las condiciones meteorológicas adversas que en muchas ocasiones no se puede apreciar hasta que ya se está sufriendo. El viento lateral es el más peligroso, ya que puede llegar a desplazar al vehículo de su trayectoria e incluso sacarlo de la carretera y hacerlo volcar.
  • Lo fundamental es agarrar con firmeza el volante para mantener la dirección y tener mucho cuidado al salir de zonas protegidas a zonas desprotegidas. Es muy común que aparezcan rachas de viento bruscas al salir del adelantamiento de un camión o a la salida de un túnel.
  • Hay que prestar especial atención también a los posibles objetos que se crucen en el camino, tales como ramas, basura o cualquier elemento que pueda ser arrastrado por la fuerza del viento. Hay que tratar de reducir la velocidad y agarrar con fuerza el volante, estar muy atento a la calzada y, si la situación se agrava, detenerse en un lugar seguro.

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