Robos e incendios en el hogar: dos riesgos con distinta estacionalidad
Asitur Focus identifica una mayor concentración de incendios en invierno y de robos en enero y julio.
En el ámbito del multirriesgo, los siniestros de robo e incendio mantienen una relevancia diferencial por su impacto, pese a no ser los más frecuentes. En el caso de los incendios, su severidad los sitúa entre los siniestros de mayor coste medio en el hogar, mientras que los robos incorporan además un componente especialmente sensible para el asegurado, al afectar directamente a la percepción de seguridad y protección del entorno personal.
Se trata, además, de dos tipologías con características muy distintas. El robo está condicionado en gran medida por factores externos y niveles de exposición, mientras que el incendio responde a una combinación de elementos estructurales, uso de la vivienda y condiciones concretas del entorno, lo que explica su diferente comportamiento dentro de la siniestralidad global.
Asitur Focus, el Observatorio de Siniestros de la compañía de asistencia, ha analizado la distribución a lo largo del año de estas tipologías de siniestros, permitiendo identificar patrones de concentración diferenciados entre ambas tipologías, que ayudan a entender mejor cómo evoluciona el riesgo en el hogar.
En robos, enero concentra cerca del 10% del total anual y julio se sitúa también entre los meses de mayor peso, con un 9%. Son porcentajes sensiblemente superiores a los registrados en meses de menor incidencia, como noviembre o junio, que se sitúan en torno al 7,5%. Esta mayor concentración encaja con periodos de mayor movilidad y ausencia del domicilio, especialmente en vacaciones, un momento en el que es más recomendable reforzar las medidas preventivas y evitar señales evidentes de que la vivienda está vacía
En incendios, la estacionalidad aparece más asociada al invierno. Enero concentra algo más del 11% del total anual y diciembre alrededor del 9,2%, frente a meses de menor incidencia como septiembre u octubre, que se sitúan en el entorno del 7%. Esta evolución resulta coherente con el mayor uso de calefacción, aparatos eléctricos y chimeneas durante los meses fríos. Las fiestas navideñas también llevan consigo una mayor presencia de iluminación decorativa, velas, estufas y regletas.
Estos patrones muestran que el análisis de la siniestralidad no solo permite conocer qué ocurre, sino también cuándo tiende a producirse. Esa lectura temporal aporta una herramienta útil para reforzar la prevención, anticipar necesidades y adaptar las medidas de protección a los momentos del año en los que cada riesgo presenta una mayor exposición.


