¿Qué son los combustibles sintéticos?

Los combustibles sintéticos se consideran una tecnología clave para alcanzar los objetivos de descarbonización en el sector de la energía y el transporte

Los combustibles sintéticos son una alternativa prometedora a los combustibles fósiles tradicionales. A diferencia de los combustibles fósiles, que se extraen del petróleo y el gas natural, los combustibles sintéticos se producen a partir de materias primas renovables, como biomasa, residuos orgánicos y agua. Estos combustibles tienen el potencial de reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero, así como de proporcionar una fuente de energía segura y sostenible.

¿Cuáles son los tipos de combustibles sintéticos?

Los combustibles sintéticos se producen a través de procesos químicos que convierten la materia prima en hidrocarburos líquidos. Estos hidrocarburos pueden utilizarse como combustibles para motores de combustión interna, turbinas de gas y otros sistemas de generación de energía. Hay varios tipos de combustibles sintéticos, como pueden ser: metanol, etanol, dimetil éter (DME), gasolina sintética y diésel sintético.

El metanol es un combustible sintético que se produce a partir de gas natural, biomasa o residuos orgánicos. Es un combustible limpio y de bajo costo que se utiliza ampliamente en la industria química y en la producción de formaldehído y otros productos químicos. El metanol también se está utilizando cada vez más como combustible para vehículos y barcos, así como para generación de energía.

El etanol es otro combustible sintético que se produce a partir de materiales como maíz, caña de azúcar y otros cultivos. El etanol se utiliza comúnmente como aditivo en la gasolina para aumentar el octanaje y mejorar el rendimiento del motor. También se utiliza como combustible para vehículos y motores marinos. Aunque el etanol produce menos emisiones de gases de efecto invernadero que la gasolina convencional, su producción a gran escala a partir de cultivos puede tener un impacto negativo en el medio ambiente y en la seguridad alimentaria.

El DME es un combustible sintético que se produce a partir de gas natural, biomasa o residuos orgánicos. Es un combustible limpio y de bajo costo que se utiliza en la industria química y en la producción de aerosoles y propelentes. También se está utilizando cada vez más como combustible para motores de combustión interna y sistemas de generación de energía.

La gasolina sintética se produce a partir de hidrógeno y dióxido de carbono (CO2) utilizando procesos de síntesis de Fischer-Tropsch (FT). El hidrógeno se produce a partir de fuentes renovables, como la energía eólica y solar, y el CO2 se captura de la atmósfera o de fuentes industriales. La gasolina sintética es un combustible de alta calidad que se puede utilizar en motores de combustión interna sin necesidad de modificar los motores existentes. También produce menos emisiones de gases de efecto invernadero que la gasolina convencional.

El diésel sintético se produce a partir de la misma manera que la gasolina sintética, utilizando hidrógeno y CO2. El diésel sintético se puede utilizar en motores de combustión interna y sistemas de generación de energía. Es un combustible de alta calidad que produce menos emisiones de gases de efecto invernadero que el diésel convencional.

Ventajas y desventajas

Además de los beneficios ambientales, los combustibles sintéticos también ofrecen ventajas económicas y de seguridad energética. Al producirse a partir de materias primas renovables, reducen la dependencia de los combustibles fósiles importados, lo que puede ayudar a estabilizar los precios de la energía y mejorar la seguridad energética de los países.

Sin embargo, también hay inconvenientes asociados a la producción de combustibles sintéticos a gran escala. Uno de los principales desafíos es la disponibilidad y el costo de las materias primas renovables, así como los procesos de producción que pueden ser costosos y energéticamente intensivos. Esto hace prever que este tipo de combustible tendrá un precio final más elevado que el de los combustibles fósiles y que el usuario tiene que estar dispuesto a  asumir.  Además, se necesitarían grandes inversiones en infraestructuras para la producción, almacenamiento y distribución de combustibles sintéticos en todo el mundo.

A pesar de esas desventajas, los combustibles sintéticos se consideran una tecnología clave para alcanzar los objetivos de descarbonización en el sector de la energía y el transporte. Con una inversión adecuada en investigación, desarrollo y despliegue, los combustibles sintéticos podrían desempeñar un papel importante en la transición hacia un futuro más sostenible y de bajas emisiones de carbono.

De hecho, recientemente la Comisión Europea para el Pacto Verde Europeo los ha incluido en el paquete climático de 2035. La normativa impone la reducción del 100% de emisiones para esa fecha y la prohibición de vender vehículos que no cumplan con este requisito, pero debido a la presión de países como Alemania, los vehículos que funcionen exclusivamente con combustibles sintéticos estarán exentos de esta prohibición.

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