La huella de carbono de los coches eléctricos

Tendemos a considerar que los vehículos eléctricos son libres de emisiones. Pero, a pesar de que su impacto es mucho menor que el de los coches tradicionales, también contaminan. La huella de carbono de un vehículo eléctrico es muchísimo menor que la de un coche de gasolina, pero se debe seguir trabajando para reducirla a cero.

¿Qué se entiende por huella de carbono?

La huella de carbono es un indicador ambiental utilizado para reflejar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de un individuo, organización o producto.

La huella de carbono de los coches
Cuando hablamos de la huella de carbono de los vehículos se deben tener en cuenta tanto las actividades de obtención de los materiales con los que está construido, el transporte de estos y el proceso de fabricación en sí mismo, como todo su posterior uso y los costes de reparación.
Es imposible obtener un dato preciso debido a todas las variables implicadas, pero sí es viable hacer estimaciones. Los fabricantes de coches realizan sus propios estudios relativos a este tema y los resultados dejan algunos datos interesantes:

La fabricación de un coche eléctrico es un proceso más contaminante que el de un coche de gasolina. La contaminación adicional se atribuye principalmente a la batería, cuya fabricación es intensiva en carbono. Pero tras un año de uso se compensa esta diferencia.
Los coches de gasolina acaban contaminando el doble que los eléctricos si se tienen en cuenta todas las variables y toda su vida útil.
Los coches eléctricos conllevan menos costes de mantenimiento.

¿Cuánto contaminan los coches eléctricos?

Como se ha comentado, a pesar de que se puede pensar que un coche eléctrico y uno de gasolina tienen en común hasta un 80% de los materiales y procesos, las baterías de los coches eléctricos son la diferencia clave.

Para saber cuánto contaminan las baterías de iones de litio hay que multiplicar los kWh del coche por 177 kg de CO₂. Existen numerosos modelos que rondan los 16 kWh/100 km, aunque el consumo dependerá de factores tan elementales como el peso o la aerodinámica del propio vehículo.

Comparativa entre coches eléctricos y gasolina

Los coches eléctricos suponen todavía un porcentaje meramente testimonial del parque automovilístico en España, pero se han realizado estudios estadísticos para comparar los niveles de dióxido de carbono que liberan teniendo en cuenta tanto los valores de fabricación, como los de vida útil. No son 100% exactos, pero sí lo suficientemente correctos para llegar a la conclusión de que los coches eléctricos son el futuro.

Si tomamos de referencia que un coche eléctrico hace unos 200.000 kilómetros durante su vida útil, liberaría a la atmósfera unas 9 toneladas de CO₂ debido a la electricidad que gasta. Además, esto sería durante unos 12 años de vida del vehículo. Si hacemos la comparativa con un coche de gasolina, durante esos mismos 200.000 kilómetros y 12 años de uso, la gasolina utilizada liberaría a la atmosfera unas 50 toneladas de CO₂.

Este cálculo se obtiene conociendo el valor de la fuente de emisiones de CO₂ por litro de gasolina (que incluye los procesos de extracción, transporte y quema de petróleo), y los litros consumidos por kilómetro, todo esto multiplicado por el kilometraje total. Esas 50 toneladas es el valor crítico que hace duplicar la huella de carbono de los coches de gasolina frente a la de los coches eléctricos. Algo que deja el proceso de fabricación de los eléctricos en segundo plano.

De modo simplificado y visible, un coche eléctrico liberaría, en total, 21 toneladas de CO₂ frente a las 55 de un coche de gasolina. Por tanto, el vehículo eléctrico es más beneficioso para el medioambiente.

Cómo conseguir cero emisiones de CO2

A pesar de que los procesos tecnológicos de fabricación tienden a modelos más limpios, todavía están enfocados a simplemente reducir, y no eliminar, la huella de carbono.

El primer paso para ser menos contaminante debe ser el uso en todos los procesos de energías renovables. Es decir, si la electricidad proviene de una fuente renovable como la eólica, la solar o la hidroeléctrica, desde el inicio será respetuosa con el medioambiente.

Hay que impulsar un cambio en los modelos de fabricación para que tanto las máquinas que extraen las materias primas, como el resto de procesos, sean eléctricos y menos contaminantes. De esta manera, poco a poco el coche eléctrico debería convertirse en la mejor opción para el medioambiente.

Además de la electricidad, está surgiendo un movimiento que se basa en el hidrógeno. Algunas compañías energéticas ya están apostando por este modelo que busca una forma de movilidad sostenible. Se le llama hidrógeno verde y supone una fuente de energía virtualmente inagotable y que no deja huella de carbono en la atmósfera cuando se produce a partir de energías limpias y renovables.

Desde Asitur, apostamos por un futuro tecnológico y a la vez respetuoso con el medioambiente. Queremos que nuestro modelo de negocio mantenga un perfecto equilibrio entre el uso responsable de los recursos que nos ofrece el planeta y la transición hacia un futuro tecnológico y digital.