¿Cómo lograr la eficiencia energética en tu hogar?
La eficiencia energética en el hogar se busca por múltiples razones, entre ellas el ahorro de dinero, de energía y la búsqueda del máximo confort. Pero especialmente, en una época como la estival en la que las temperaturas pueden volverse insoportables, utilizar la energía de forma eficiente es más importante que nunca. Esto implica utilizar la mínima indispensable para obtener unos resultados óptimos. No puede haber malgasto, pero tampoco utilizar menos de lo requerido.
Conseguir la eficiencia energética en el hogar teniendo en cuenta la climatización veraniega
A la hora de climatizar una vivienda, es decir, mantener una temperatura ambiente óptima para quien vive en ella, es aconsejable adoptar una serie de pequeños cambios en nuestros hábitos para conseguir esa eficiencia energética tan necesaria en verano.
- La ventilación del hogar debe estar muy vigilada en verano. Tan solo son necesarios 10 minutos en la mañana temprano. Es el tiempo idóneo para el aire viciado se renueve. En ciertos días de verano, se puede abrir durante más tiempo debido a que hay temperaturas más bajas o corrientes de aire que aprovechar. La estación veraniega obliga a estar más pendiente de la temperatura máxima a alcanzar y las horas a las que será, ya que habrá días que la ventilación solo se podrá hacer casi en la madrugada.
- Aislamiento de la vivienda en las horas de máxima temperatura. Las ventanas cerradas y las persianas bajadas antes de las doce de la mañana en verano. De nuevo, esta forma de aislamiento evita el intercambio de temperatura entre el interior y el exterior. Las persianas bajadas y las cortinas corridas ayudan a que no entren los rayos del sol. Cuando sea de noche se puede volver a abrir.

- La temperatura del interior debe mantenerse a un rango adecuado al verano. A pesar de querer estar muy frescos en verano, poner el aire acondicionado al mínimo, unos 16º C, no es lo ideal. Cada grado por encima o por debajo de la temperatura a la que se debe estar aumenta en un 7% el consumo de energía. Tampoco es ideal apagar y encender constantemente el aparato. Se debe mantener una temperatura de unos 24º C, aproximadamente. Para ayudarse a estar frescos se puede utilizar ropa adecuada, pulverizadores de agua, duchas frescas, abanicos y ventiladores.
- Adecuar el uso de electrodomésticos a la hora del día. El horno, el lavavajillas y la vitrocerámica son aparatos que pueden aumentar la temperatura de una habitación de la casa hasta hacerla inhabitable. Por tanto, deben utilizarse cuando más fresco se está: por la mañana o por la noche. Incluso, evitar su uso por completo en verano como es el caso del horno. Se deben buscar otras opciones para cocinar o hacerlo todo en un mismo momento clave.
- Evitar tener el hogar lleno de muebles que obstruyen el flujo de aire frío tan necesario. A mayor cantidad de muebles, mayor será la sensación de calor en el interior. Además, si estos están muy cerca del aire acondicionado o un ventilador bloquearán el ciclo en movimiento que se crea y, por tanto, su uso se sentirá menos. Es algo fácilmente evitable y que se notará mucho.

Claves para realizar un ahorro energético en verano
Las estaciones más duras, como lo es el verano, obligan al uso de electricidad para climatizar las viviendas. En general, la electricidad se utiliza durante todo el año para encender otros aparatos que nos facilitan la vida. La eficiencia energética se consigue utilizando el mínimo necesario, por eso, estos consejos pueden ser muy útiles:
- Usar los aparatos eléctricos en las horas valle. Cuando la energía eléctrica está más barata es cuando se debe hacer uso de ella. Eso sí, no de forma indiscriminada, sino cuando es necesaria. El aire acondicionado o los ventiladores pueden utilizarse de forma moderada en estas horas para ayudar a dormir. También es el mejor momento para utilizar cargadores y otros aparatos que dan excesivo calor, ya que se contrarresta con las menores temperaturas nocturnas.
- Utilizar electrodomésticos de clase A. La mayor parte de los aparatos utilizados en el hogar de manera frecuente deberían serlo. Casi obligatorio en el caso de la nevera y el congelador, la lavadora, el lavavajillas y el aire acondicionado que tanto se usan en verano y deben funcionar perfectamente. El ahorro se hace a medio plazo, ya que es una inversión que se aprovecha con cada factura eléctrica baja. Y es a medio plazo porque un electrodoméstico de clase A ahorra más de un 55% de energía en comparación con uno de clase más baja. En un par de años se notará. Además, esta renovación de aparatos influirá en su funcionamiento, ya que será superior y supondrá menos averías en el hogar.
- Instalar bombillas de bajo consumo en toda la vivienda. Otro cambio que supone una inversión, en este caso, de corto plazo. Los datos muestran que consumen hasta un 75% menos y aportan menos calor. Con este tipo de bombillas se obtiene la misma luz con menos consumo de energía y se evita la desventaja calorífica.

- Usar el lavavajillas lleno antes que fregar a mano. Por un lado, se gasta menos electricidad, y por otro, se consume menos agua, por lo que todo son ventajas. Eso sí, la carga deberá ser completa.

- Comenzar la domotización de la vivienda. Cada vez existe un mayor número de dispositivos con tecnología IoT que ayudan a tener una casa inteligente, y esto, en la mayoría de los casos., es sinónimo de eficiencia energética. La automatización de procesos, como abrir y cerrar ventanas, bajar y subir persianas o mantener la siempre una temperatura adecuada dentro del hogar, son posibles gracias a estos dispositivos. Y gracias a ellos, no solo conseguimos una casa más eficiente y sostenible sino que ganamos en comodidad y en calidad de vida.

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